La Secretaría de Economía informó que cerca del 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos quedarían excluidas de la propuesta de un nuevo arancel del 10% planteada por la USTR. Los productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC, así como sectores cubiertos por la Sección 232, como automóviles, acero y aluminio, mantendrían sus condiciones comerciales preferenciales.
La Secretaría de Economía informó que aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas dirigidas al mercado estadounidense quedarían exentas de una propuesta arancelaria impulsada por Estados Unidos como parte de una investigación relacionada con presuntas deficiencias en la aplicación de medidas contra el trabajo forzoso.
La aclaración se produjo luego de una serie de consultas realizadas con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), organismo que recientemente planteó la posibilidad de aplicar un arancel adicional del 10% a productos importados desde México y otras economías involucradas en la investigación.
De acuerdo con la dependencia federal, los bienes que cumplen con los requisitos de origen establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no estarían sujetos a la medida, lo que representa la mayor parte de las exportaciones mexicanas hacia su principal socio comercial.
Además, la Secretaría destacó que la propuesta tampoco impactaría a los productos regulados bajo las disposiciones de la Sección 232 de la legislación estadounidense, categoría que incluye sectores estratégicos para la industria nacional como automóviles, acero y aluminio.
La posible exclusión representa un factor de certidumbre para la industria manufacturera mexicana, particularmente para actividades altamente integradas a las cadenas de suministro de Norteamérica, como la automotriz, metalmecánica y de transformación.
La investigación impulsada por la USTR involucra a diversas economías, entre ellas México, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea, bajo el argumento de que existen áreas de oportunidad en la implementación de mecanismos orientados a combatir el trabajo forzoso dentro de las cadenas globales de producción.
Sin embargo, la Secretaría de Economía señaló que, con base en las consultas realizadas, el comercio amparado por las disposiciones del T-MEC mantendría las condiciones preferenciales vigentes, reduciendo significativamente el impacto potencial de la medida sobre las exportaciones mexicanas.
La relación comercial entre México y Estados Unidos continúa siendo uno de los principales motores de la actividad industrial en la región, especialmente para sectores manufactureros que dependen de una integración productiva altamente especializada y del libre flujo de mercancías entre ambos países.